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Escritos del Fundador

Carta de Pe. Jacinto Bianchi a Hermana Delfina
(del libro en italiano n. 63).

Genova, 28 de julio de 1893
Hipótesis para la futura organización del Instituto.

Esta carta de Isabel muestra su amor por la Obra, y su criterio de las cosas, respetar a las personas buenas y desconfiar de las malas. Y para mí es un motivo de confirmarme la intención que Dios quería, nombraré a Isabel en Roma, como procuradora, tan luego las hermanas regresen de las misiones. Siento que ella se entenderá bien con las superioras, que son, terribles e buenas al mismo tiempo. Yo sé como tratan a mi, me hacen sufrir, después me llaman y me hacen el bien.
Isabel tiene poca salud física y bien que trabaja solita con sus reflexiones, sin tantos sufrimientos ( sin hacer padecer el corazón). Delfina y Fortunina, en contrario, deben educar y formar a las Hijas en la caridad de Dios, entonces, corazón y cabeza siempre en movimiento, siempre con la paciencia como yo lo hago, con la gracia de Dios, de María y de S. José.
Muertos nosotros tres, Isabel dará continuidad en su lugar, y la más joven de Isabel – así pienso – (se habla de Consolata Zampieri) comandará después porque veo que Dios ya donó en ella las cualidades necesarias.

Espero, que viniendo yo hasta ustedes pueda mostrar el milagro de Dios por la Obra. Ustedes dos, son personas excelentes, y deseo que también muestren algún milagro como yo voy mostrar un milagro material, ojalá que el de ustedes sea espiritual. El demonio y la cabeza dan mucho trabajo a la procuradora. Ustedes obtendrán de Dios, su caridad, las colmas de gracias y de fuerzas para que con ello puedan dar tanta gloria a Jesús, a María y a San José, y lograr la edificación del prójimo. Si quieren, ciertamente lo pueden.

Padre Jacinto

 
     

 

     
 

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